Por la mañana representamos las obras de Blancanieves en el salón de actos de la Universidad Autónoma de Madrid. Esta representación se hizo para alumnos del colegio Príncipe de Asturias.
Así es como quedó la obra:
Ya por la tarde, a las 16:30 asistimos a la conferencia de nuestros profesor.
En la conferencia, José Antonio nos enseñó una infinidad de sonidos que se pueden crear con juguetes, bien por percutirlos con un elemento, o por un sistema electrónico.
Nos mostró cómo con sólo un dedo (el índice o el pulgar), podemos realizar diversas actividades, desde agarrar un objeto hasta acciones más cotidianas como encender el televisor, llamar por teléfono, etc.
Si nos centramos en los juguetes sonoros, observamos cómo la mayoría de ellos se accionan al apretar un botón.
A continuación nos mostró un juguete que con sólo apretar un botón comenzaba a emitir una canción y la bailaba. Era importante observar los movimientos del juguete, pues no sólo bailaba, sino que, además, movía la boca dando a entender que estaba cantando.
Hay muchos juguetes que nos ofrecen la posibilidad de movernos, a interactuar con ellos... Esto se corta en el momento en el que haya individuos represores, muchas de las veces, son los padres los que evitan que un niño/a interactúe con objetos, para evitar que los éstos emitan cualquier sonido.
Esto hace que el niño tenga miedo a hacer sonidos, y así, reprimir al niño/a que le guste la música.
Los juguetes sonoros que se nos presentaron invitaban a que los niños/as descubrieran cuál era su sonido y a qué cosa que ellos conocían se asemejaba. En casi todos los ejemplo, el instrumento tenía forma de lo que quería transmitir con su sonido (rana güiro, palo de lluvia, sonajeros, etc).
Por último, José Antonio nos mostró un instrumento similar al carillón, pero con intervalos de notas muy pequeños y nos propuso un juego.
El juego consistía en quitar todas las láminas al carillón y descolocarlas. Luego, había que intentar colocarlas en el orden correcto, sólo sabiendo cuál es el sonido de cada lámina y si es más agudo o más grave que el anterior.
Con esto nos explicó que el sentido del oído es el más perfecto de todos los que tenemos, pero también es el menos valorado.
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